
Fernando Bellido
Tomaso Albinoni / Adagio
EMBUSTERÍAS SON LAS IMÁGENES DEL VIVIR QUE ANIDAN EN LAS PUPILAS DE UN NIÑO. EN ELLAS ESTÁ SEMBRADO EL PORVENIR.

Música así no había existido
en el mundo hasta que él la compuso
Ana Magdalena Bach
Y libro así no había existido en el mundo hasta que ella lo compuso. Libro para que el hombre halle música en cada una de sus páginas. Libro para que en cada ocasión lo humano y el amor nos anden definiendo. Un libro así que lleva en sí mismo la capacidad y la fuerza necesaria para hacer estallar un mundo de oboes, órganos y trompetas. Un libro magnífico sobre una vida magnificación. Sobre una vida de Pasiones, Cantatas, Dolor y Profundidad. Sobre una vida profundamente humana. Una vida entregada al hombre a través de un sonido divino. Una vida para temperar bien el clave y lo humano, que en el fondo son la misma cosa. Una vida llamada a tocar cada día ante el trono de Dios con tanta fuerza y pureza, con tal autenticidad que Dios y hombre se vuelven una misma y sola cosa, para enaltecer todo lo grandioso a que es capaz de ascender el hombre.
Y ésta es la pequeña crónica de Ana Magdalena. Una pequeña crónica a la que sólo puede alcanzar la dulcerota del oboe salida de un concierto brandenburgués. La pequeña crónica de una mujer llena de amor y asombro. De una mujer dueña de la magnífica divinidad de haber visto nacer la Pasión según San Mateo, en medio de todo el dolor sagrado e inmenso de la creación. Ana Magdalena, la mujer que vio al hombre presentarse ante el Trono final de una vida consagrada al hombre a través de Dios. Una mujer capaz de entonar una canción de muerte en el momento en que hizo falta con la misma alegría con que en muchos momentos había interpretado los más altos himnos de la vida. Una mujer para hacer de la dulzura, la sencillez y el amor la más alta cima. Una mujer para que un hombre como Juan Sebastián alcance la dimensión de lo inmenso y lo divino.
Y hoy estamos aquí publicando la Pequeña Crónica de Ana Magdalena Bach. Pequeña crónica para envolvernos en el gran silencio, en el gran asombro, en el gran sobrecogimiento. Pequeña crónica para que la palabra alcance su más alta dimensión. Pequeña crónica para que Ana Magdalena diga su vida y al de Juan Sebastián y la de los hijos y la del aquel mundo de oboes y claves.
Y aquí traemos como una ofenda, un acto que quiere tener la sencillez y el amor de Ana Magdalena. Para que su voz y su ternura siga en el camino de la música de Juan Sebastián. Para que se cumpla su designio, su deseo más hondo. Para que nuestro propio asombro se proyecte en una conmoción más alta. La que otorgue esta pequeña crónica a quien la lea. La que haga irrumpir el mundo de conciertos y cantatas, preludios y fugas, oratorio y pasiones, ofrenda musical única para que el hombre descubra su sentido mas elevado.
Una pequeña crónica que significó el fin de la vida profunda de Ana Magdalena Bach: … “Ya no tengo ningún motivo para vivir: mi verdadero destino llegó a su fin el día en que se apagó la vida de Sebastián”… Dos vidas profundamente unidas por el sonido de lo humano y lo divino. Dos vidas para que el clave ande siempre temperando la condición humana y para que el hombre ande encontrando su destino.
Presentación / abm / 1972






el sueño es como
un infinito que termina
en el pistilo de la flor
de los avestruces
texto / abm / serie sueñerías
foto / ml







para zaira
Life of flowers from VOROBYOFF PRODUCTION on Vimeo.
Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: “es como una flor”.
Julio Cortázar / Historia de cronopios y famas
En 1998 comenzó Terenzio a publicar estas gotas diarias y a esparcirlas por el planeta, en la certidumbre de que algún día arroparán toda tristeza y disiparán las penas que le roban la risa a los niños.
Nosotros, desde nuestras Embusterías, también creemos en ese sueño y en ese propósito y traemos a Terenzio a estos recintos para que no se detenga nunca su cosecha de amor.